Manicura profunda

Precio del servicio sin descuento 18 €

Promoción válida sólo hasta el 31 de diciembre de 2017

Precio del servicio con descuento incluido por sólo 12 €

Nunca nos cansaremos de repetirlo: cualquier tipo de esmaltado debería estar precedido por una buena manicura profunda. Y no sólo ese debería ser el motivo, independientemente de si nos esmaltamos o no, cada cierto periodo de tiempo es necesario un cuidado profundo de las manos.

 

La manicura profunda precisa de unos 30 minutos durante los cuales los especialistas hacemos gala de un protocolo concreto que consiste en los siguientes pasos:

 

Preparar manos y uñas. Lo primero es desinfectar las manos con un gel antiséptico y quitar el esmalte si llevara. Es fundamental realizar una cuidadosa higiene antes de comenzar la manicura y para eso aplicamos el gel en el borde exterior de la uñas y las palmas y el dorso de las manos. Estos productos, en muchos casos, no precisan de agua porque están preparados para desinfectar en seco. Como parte de este proceso de limpieza, se retira el esmalte si lo hubiera. Debemos asegurarnos que las uñas estén libres de endurecedores, brillos o cualquier tipo de esmaltado.

 

Limar. Aunque todos los pasos son importantes, el de limar es uno de los más significativos, especialmente si las uñas son largas. Durante el limado es el momento de crear el estilo; la longitud y la forma son los dos factores que intervienen. Los profesionales solemos limar las uñas a gusto del cliente. La longitud es algo que nuestras clientas suelen tener claro, pero muchas mujeres dudan sobre la forma. En este caso, se pueden tener en cuenta varios criterios como la moda, el tipo de manos y dedos o la forma de la cutícula. Existen tres formas básicas: almendrada, ovalada y cuadra. Si las manos y los dedos son pequeños, es mejor limar las uñas en forma almendrada, si los dedos son cortos daremos forma cuadra con la esquina en punta. Si por el contrario, tenemos unas manos grandes y dedos largos optaremos por la cuadrada. La cutícula orienta sobre la forma natural en que deben limarse las uñas. Las cutículas también son ovaladas, almendradas o cuadradas. Ante todo, se debe recordar que el mejor modo de limar las uñas es en una única dirección y de forma suave para no quebrarlas.

 

Trabajar las cutículas. La cutícula es la continuación de la piel de los dedos. Su función es la de proteger el nacimiento de la uña de posible infecciones. Estéticamente también juega un papel importante ya que el que esté mejor o peor cuidada infunde un aspecto determinado a la mano. Para tratarlas, es necesario que estén blandas y este fin lo conseguimos metiendo las manos en un recipiente con agua caliente. Después de unos minutos se sacan las manos, se secan y se aplica un removedor de cutículas, que sirve para emblandecer. Acto seguido se repuja (empuja) la cutícula hacia atrás y se corta con un corta cutículas si es necesario. Sólo se cortan las cutículas si son demasiado largas y gruesas, de lo contrario, es suficiente con pulirlas. Si se decide eliminarlas debemos saber que no es recomendable cortarlas en exceso para evitar que se dañen y se formen padrastros. Por último, se pone una gota de aceite en cada uña para hidratar la zona que acabamos de pulir o cortar. Cuando se trata la cutícula pueden quedar desniveles y sequedad pero con el aceite se suaviza la piel.

 

Exfoliar e hidratar. Para eliminar las células muertas de la piel e hidratar las manos y las uñas, se realiza un peeling, el cual se extiende tanto por el dorso y la palma de la mano, llegando hasta los dedos y las cutículas mediante suaves masajes circulares. Después de unos minutos se enjugan y se aplica algún producto hidratante en manos y uñas.

 

Esmaltado clásico. Antes de comenzar esta fase, es importante que eliminemos los restos de grasa que hayan podido quedar del hidratante, para que el esmalte se adhiera adecuadamente. A continuación se pone una base para proteger el esmalte y asegurar su duración. Cuando se seca, se aplica el esmalte sin olvidar la zona de la punta que es por donde comienza a levantarse el esmalte. Por eso, es muy importante aplicar una capa final de brillo tras el esmaltado y con el fin de sellar la punta.